Alejandro's profileο χώρος μουBlogListsGuestbookMore Tools Help

Blog


    "Nocturno a Rosario"

            I

     

    ¡Pues bien! yo necesito

    decirte que te adoro

    decirte que te quiero

    con todo el corazón;

    que es mucho lo que sufro,

    que es mucho lo que lloro,

    que ya no puedo tanto

    al grito que te imploro,

    te imploro y te hablo en nombre

    de mi última ilusión.

     

            II

     

    Yo quiero que tu sepas

    que ya hace muchos días

    estoy enfermo y pálido

    de tanto no dormir;

    que ya se han muerto todas

    las esperanzas mías,

    que están mis noches negras,

    tan negras y sombrías,

    que ya no se ni dónde

    se alzaba el porvenir.

     

            III

     

    De noche, cuando pongo

    mis sienes en la almohada

    y hacia otro mundo quiero

    mi espíritu volver,

    camino mucho, mucho,

    y al fin de la jornada

    las formas de mi madre

    se pierden en la nada

    y tú de nuevo vuelves

    en mi alma a aparecer.

     

            IV

     

    Comprendo que tus besos

    jamás han de ser míos,

    comprendo que en tus ojos

    no me he de ver jamás,

    y te amo y en mis locos

    y ardientes desvaríos

    bendigo tus desdenes,

    adoro tus desvíos,

    y en vez de amarte menos

    te quiero mucho más.

     

            V

     

    A veces pienso en darte

    mi eterna despedida,

    borrarte en mis recuerdos

    y hundirte en mi pasión

    mas si es en vano todo

    y el alma no te olvida,

    ¿Que quieres tu que yo haga,

    pedazo de mi vida?

    ¿Que quieres tu que yo haga

    con este corazón?

     

            VI

     

    Y luego que ya estaba

    concluído tu santuario,

    tu lámpara encendida,

    tu velo en el altar;

    el sol de la mañana

    detrás del campanario,

    chispeando las antorchas,

    humeando el incensario,

    y abierta alla a lo lejos

    la puerta del hogar...

     

            VII

     

    ¡Que hermoso hubiera sido

    vivir bajo aquel techo,

    los dos unidos siempre

    y amandonos los dos;

    tú siempre enamorada,

    yo siempre satisfecho,

    los dos una sola alma,

    los dos un solo pecho,

    y en medio de nosotros

    mi madre como un Dios!

     

            VIII

     

    ¡Figúrate que hermosas

    las horas de esa vida!

    Que dulce y bello el viaje

    por una tierra asi!

    Y yo soñaba en eso,

    mi santa prometida;

    y al delirar en ello

    con alma estremecida,

    pensaba yo en ser bueno

    por tí, no mas por ti.

     

            IX

     

    !Bien sabe Dios que ese era

    mi mas hermoso sueño,

    mi afán y mi esperanza,

    mi dicha y mi placer;

    bien sabe Dios que en nada

    cifraba yo mi empeño,

    sino en amarte mucho

    bajo el hogar risueño

    que me envolvió en sus besos

    cuando me vió nacer!

     

            X

     

    Esa era mi esperanza...

    mas ya que a sus fulgores

    se opone el hondo abismo

    que existe entre los dos,

    ¡Adios por la vez última,

    amor de mis amores;

    la luz de mis tinieblas,

    la esencia de mis flores;

    mi lira de poeta,

    mi juventud, adiós!

     

    Credito a quien lo merece:

     

    por Manuel Acuña (1849-1873)
    El poeta se suicidó a los 24 años por causa de este fatal amor con una mujer casada.

     

    Gracias a Carol por recomendarmelo en verdad me gusto mucho.

    Todavia

    No estoy listo para esto
    Sin embargo quiero estar contigo
    No puedo ver el futuro
    Aunque pensé podría ver
    No deseo dejarte
    Aun cuando tengo que
    No deseo amarte
    Todavía
     
    Necesito tiempo para encontrarme
    No vivirías con él
    Yo te necesito
    Estoy listo para esto
    Me pensé sería
    Puedo ver el futuro
    No, no puedo ver
    Sin embargo quiero estar contigo
     

    Glifos Mayas

    Cuenta larga
    12.18.12.1.13

    Rueda calendárica
    6 ben 11 zotz'
     
     
              zotz'
    12 baktún 18 katún
    12 tun      1 uinal
    13 kin      6 ben
    G6          11 zotz'

    Libertad

    E. Delacroix, La Libertad guiando al pueblo,1830,
    Museo del Louvre, París.

    ∞ ∞ ∞

     

    Cerré los ojos, aunque seguí viendo a través de los parpados;

    Son maravillosos los engaños que nos ofrecen los sueños,

    conjugados con nuestra imaginación.